Ropajes

Dice una fábula infantil que el enojo y la tristeza se bañaron en un estanque y, al salir, confundieron sus ropas. Cada uno anduvo desde entonces con la vestimenta del otro, confundiendo a quien los mirase. Detrás de un ser iracundo puede habitar la más honda tristeza, como tras una lágrima interminable puede esconderse una bronca irresuelta. ¿Qué pasa, sin embargo, con el miedo? ¿Dónde vive o qué ropas viste? Imagino a ese personaje fóbico cargado de una sensibilidad precisa, o al indignado que actúa para transformar el afuera sin frenar un segundo para mirarse. Pienso al que llora tras … Continúa leyendo Ropajes

Elogio de la quietud

Ya no se sabe contra quién se lucha. La máxima es siempre igual: explotación del hombre por el hombre. Lo paradojal ocurre en que opresor y oprimido conviven hoy en su mismo cuerpo. Uno que se exige trabajar más y mejor, disfrutar más intensamente, meditar en concentración plena, penetrar a más mujeres —o a la misma durante más tiempo—, ganar en el fútbol cinco y si es posible tirando caños. No tiene descanso. No es libre siquiera para dormir: si no logra hacerlo como debería —según el criterio y las disposiciones de un yo opresor— toma clonazepam para no ser importunado por el insomnio … Continúa leyendo Elogio de la quietud