Vivo y presente

No suelo compartir las fotos de gente desaparecida. No sé por qué. Son muchos los que desaparecen. Alguien siempre falta y, si no es relativo a algún conocido, no lo comparto. Sé que es una actitud poco solidaria, me hago cargo. Ahora bien, cuando pasan días y la persona sigue sin aparecer, cuando el Estado es responsable de la abducción, cuando los medios no sólo callan sino que moldean a la opinión pública en contra de la causa por la que el desaparecido luchaba y, encima, defienden a los desaparecedores, ahí cruzan el límite de mi tolerancia. Hubiese querido no … Continúa leyendo Vivo y presente

Represión disfrazada

La perversión del discurso alcanzó hoy niveles insólitos. Hace unos días, seiscientas personas, en su mayoría mujeres, fueron notificadas por un cartel de cinco líneas en la puerta de una planta de PepsiCo, de que quedaban desvinculadas. Se organizaron para resistir a los ilegales despidos masivos. Fueron desoídas por todos: autoridades nacionales, provinciales, la jerarquía de la empresa y su propio gremio que las dejó solas. Militantes de agrupaciones de izquierda las acompañaron y difundieron la represión que, finalmente, llegó hoy por una orden judicial. Gendarmería y la policía bonaerense se escudaron en lo profundo de la noche y avanzaron … Continúa leyendo Represión disfrazada

Guerra contra los enfermos

La primera vez que vi el afiche fue hace seis años en el edificio que había sido el cuartel de la Gestapo y las SS en Berlín. Espacio que, en 2010, se convirtió en un museo que recorre la maquinaria del terror nazi. La propaganda informa a los ciudadanos sobre el costo económico de mantener con vida a los enfermos. Más allá del reconocido y sistemático secuestro, esclavitud y asesinato de personas por su raza o religión, la exposición donde se exhibe el afiche deja en evidencia el aparato propagandístico que utilizó Alemania para justificar su campaña de higiene racial. … Continúa leyendo Guerra contra los enfermos

Mosca

Es sencillo matarse. No hace falta ni siquiera tener la voluntad, ni contar con la eficacia de un asesino. Alcanza con el zumbar inoportuno de una mosca en el auto. Bajar la ventana es inútil, el bicho no escapará. Tampoco basta con hacer que no pasa nada: su perseverante aleteo lo hará imposible. En algún momento caerá el conductor en la tentación de intentar matarla. Así es como entra la muerte en escena y ya no es uno al volante —o dos, con la mosca revoloteando—, sino tres. Para qué lado se inclinará la balanza es imprevisible. Es muy probable … Continúa leyendo Mosca

Convencido

Hace unos días publiqué un artículo en mi blog, Perorata, con datos sobre la inconveniencia de las cárceles como medio de castigo o readaptación social. Sabía que al compartirlo en redes sociales iba a ser recibido en forma controversial. Una persona consideró ese análisis como una defensa de un tipo específico de delincuentes, los sexuales, a pesar de que no había tratado el tema. Preguntó —a mí y a quienes comentaban la nota— para qué queríamos parecer más papistas que el papa, tan progres, tan revolucionarios franceses. Para  qué gastábamos tiempo en reflexiones sobre gente de mierda que no vale … Continúa leyendo Convencido

Estamos podridos

Esta nota fue publicada el 2 de junio de 2017 en la sección Justicia de Comunidad Anfibia. Los invito a descubrir los textos que allí se publican. “¿Conocés la historia del asesino de César Méndez? El pibe que lo mató tiene dieciocho años, y un mes antes estaba trabajando en la construcción. Renunció porque lo estaban explotando y entró a ser soldadito por tres o cuatro mil pesos más, pero la historia de ese pibe es que a los dieciocho años estaba trabajando en la construcción. Por supuesto que sale de ahí para tener un poco más de plata, no … Continúa leyendo Estamos podridos